Antropología Inuit

Expedición a Yamalia (Siberia), convivencia con los Nenets

Domingo, 22 de marzo de 2015

Nunca podré olvidar la primera vez que vi a los Nenets y que supondría uno de los momentos más impactantes, emocionantes y maravillosos de mi vida. Me encontraba en la pequeña ciudad de Kharp, situada a poco más de 50 km de Salekhard, la capital del distrito autónomo de Yamal – Nenets. Para llegar hasta aquí tuve que cruzar en coche el río Ob (uno de los ríos más largos del mundo), que por esta época está siempre congelado. Después me dirigí por carretera hacia las impresionantes montañas de los Urales Polares. Y justo a los pies de estas montañas se encuentra la población de Kharp de casi 7.000 habitantes.

Montañas Urales Polares

Era un día soleado y con una temperatura ambiental de -20° C. Yo me encontraba en la parte norte de la ciudad. El asfalto estaba devorado por el hielo y los árboles abrazaban numerosos copos de nieve. Mis ojos observaban los alrededores, unos edificios grises horrorosos de la antigua ex Unión Soviética, un restaurante donde servían un delicioso Borsh (sopa de verduras típica rusa), un pequeño supermercado y una casa con unas luces sospechosas y llamativas que invitaban a entrar a las personas que buscaban compañía femenina.

Mapa de la expedición

Llevaba dos horas esperando y de repente, de las montañas, escuché unos gritos que parecían más órdenes que no expresiones de espanto o desesperación. Pocos minutos después, aparecieron tres trineos tirados por cuatro renos cada uno y conducidos por unos seres humanos envueltos en ropas de piel. Se acercaron a mí y me quedé helado, eran los Nenets, salidos de la prehistoria, que me venían a buscar para llevarme a su territorio, la península de Yamalia, que significa «el fin del mundo» en su lengua.

Francesc Bailón Trueba

Se dirigieron a mí haciendo gesticulaciones para sentarme en uno de sus trineos. Cogieron mi bolsa de expedición, uno de ellos se presentó, se llamaba Vladimir, y después los acompañé allí donde solo el silencio, la soledad y las emociones tenían cabida. La tundra helada y fría nos esperaba, el viento me cortaba como cuchillas la piel de la cara mientras intentaba digerir lo que estaba sucediendo.

Vladimir

Abandonamos la ciudad de Kharp, que en la lengua de los Nenets significa «aurora boreal». Y de este modo dejaba aquella parte de mí más temerosa y débil para adentrarme en un mundo completamente desconocido. Por fin conocería a los Nenets y conviviría con ellos, pero debería ser fuerte y soportar, lo mismo que ellos, las incomodidades de una vida nómada y las inclemencias del tiempo siberiano. Una nueva aventura ártica comenzaba, un nuevo camino que recorrer, en un lugar donde sabes cuándo te marchas pero nunca cuando regresas, y donde es tan fácil la muerte como difícil la vida.

Vadim

Y ahora, tras cuatro años consecutivos viajando a Yamalia, regreso de nuevo el  22 de marzo, para guiar una nueva expedición con X-plore, aventura y expediciones. Volveré a encontrarme con algunos amigos Nenets como Vladimir, Jacob, Vera, Angela, Vitalli o Prescovia y compartiremos todos juntos aquellas noticias que se han ido produciendo en nuestras vidas durante el año que llevamos sin vernos. Y por supuesto volveré a sentir el frío de la tundra pero a la vez el calor humano de uno de los últimos soplos de humanidad que le quedan a este planeta.